Propuesta habitacional de Franco Parisi enciende el debate: Expertos alertan por riesgos del “bono pie” pero respaldan alivio en el IVA

Mientras el director de AK Contadores, Patricio Gana, advierte que legalizar el bono pie podría gatillar una crisis financiera similar a la subprime, el abogado y académico Álvaro Moraga califica el reembolso de impuestos como una fórmula «innecesariamente compleja» y propone erradicar el gravamen a las viviendas.
Una intensa discusión económica y regulatoria ha generado la propuesta de Franco Parisi, secretario general del Partido de la Gente (PDG), quien planteó institucionalizar el «bono pie» y crear un sistema de reembolso del IVA en un plazo de 45 días para la compra de viviendas. La iniciativa busca facilitar el acceso a la propiedad habitacional combinando incentivos privados y estatales, bajo la consigna de transformar a Chile en un país con «más propietarios y menos arrendatarios».
Sin embargo, la fórmula propuesta por el economista despierta profundos reparos y matices entre destacados especialistas del área tributaria y financiera, quienes advierten sobre los peligros de una eventual burbuja de riesgo y cuestionan la eficiencia burocrática del mecanismo.
Uno de los puntos más controvertidos es la legalización y formalización del «bono pie», una práctica actualmente informal donde las inmobiliarias aumentan artificialmente el valor de tasación para que el crédito hipotecario cubra la totalidad de la vivienda.
Para Patricio Gana, director ejecutivo de AK Contadores y especialista en diseño de estrategias de negocios, esta medida representa un riesgo sistémico latente. «Respecto de institucionalizar el bono pie, la verdad es que no creo que sea una buena decisión. Efectivamente, eso en el corto plazo lo que hace es facilitar para que las personas puedan comprar con mayor facilidad una propiedad habitacional, y está perfecto. El problema es que finalmente es hacerse trampa, porque es sobrevalorar propiedades en forma artificial, que sabemos que no tienen ese valor comercial», advierte el contador auditor.
Gana enfatiza que el impacto recaerá directamente en la estabilidad de la banca. «Los bancos van a quedar con garantías no completamente útiles que no van a cubrir todo el riesgo, básicamente. Van a quedar, desde el punto de vista de riesgo, muy muy complicado. Cualquier situación futura que determine un bajón en el precio de las propiedades podría generar una crisis gigante. La crisis subprime ya vio algo parecido por características diferentes, pero con el efecto final se asemejaría a lo que podría ocurrir con el bono pie».
Donde sí parece haber consenso es en la necesidad de reducir la pesada carga tributaria que hoy afecta a los inmuebles, aunque los expertos discrepan profundamente en el cómo.
Por un lado, Patricio Gana ve con buenos ojos el beneficio directo a los compradores, desestimando los temores de que una baja impositiva no se traduzca en menores precios de venta. «Respecto de la idea de la devolución del IVA para personas naturales, me parece perfecto. Creo que el IVA aumentó artificialmente el precio de las propiedades en forma relevante, y ahí hay un espacio adecuado. Algunos dicen que eliminando el IVA no van a bajar las propiedades. Yo no comparto esa posición. La competencia es alta, el stock es alto, y en la medida que se empiecen a ver señales, como la eliminación del IVA o la devolución del IVA, va a ayudar en el fondo a que se empiece a reactivar nuevamente el mercado inmobiliario», asegura el director de AK Contadores.
Por otra parte, Álvaro Moraga, abogado tributario de la Universidad de Chile, Magíster en Dirección y Gestión Tributaria de la UAI y profesor del Magíster en Derecho de la Pontificia Universidad Católica, cuestiona la arquitectura misma de la propuesta de Parisi por considerarla administrativamente ineficiente.
«Más que institucionalizar la devolución del IVA, Chile debiera preguntarse por qué grava con IVA la adquisición de viviendas. Una política tributaria coherente debiera reducir o eliminar esa carga y, si se quiere apoyar especialmente a las familias de menores ingresos, hacerlo mediante subsidios directos y focalizados», señala el académico de la PUC. Moraga concluye de manera tajante sobre el diseño del reembolso, ya que «cobrar un impuesto para después devolverlo es una forma innecesariamente compleja de hacer política pública».
El debate queda así abierto en el Congreso y los círculos económicos, enfrentando la urgencia ciudadana por soluciones habitacionales con la necesidad técnica de mantener una economía fiscalmente responsable y libre de riesgos financieros a largo plazo.
